Cuando hablamos de despido disciplinario nos referimos a ese tipo de despido que se produce cuando el empresario considera que el trabajador ha incumplido de manera grave y consciente sus obligaciones.

Una de esas causas es la falta de puntualidad en repetidas ocasiones, la incorporación al puesto de trabajo tarde o que se abandone antes de tiempo.

Otra de las razones que justifica este tipo de despido es la desobediencia de manera  consciente a las órdenes dadas por un superior. Si a esto se une insubordinación o enfrentamiento con los superiores son razones más que suficientes de este tipo de despido.

Si has sido despedido recientemente y han alegado un motivo disciplinario deberías conocer si te encuentras entre estos casos.

El abuso de confianza, es decir, no cumple con sus obligaciones, ni guarda la lealtad esperada a los intereses empresariales y la transgresión de la buena fe contractual pueden ser los causantes de este tipo de despido. Fraude, negligencia, vender información a la competencia… son algunas de las supuestas situaciones en las que estamos ante una transgresión de la buena fe contractual.

Otras dos causas graves de despido disciplinario son acudir al centro de trabajo bajo los efectos del alcohol o las drogas o el acoso laboral.

En el despido disciplinario el trabajador se queda sin la indemnización porque se considera que la decisión del empresario de poner fin al contrato está justificada al haber sido el trabajador quien ha incumplido sus obligaciones.

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